Masonería en Cementerios




INTRODUCCIÓN: LA “ARQUEOLOGÍA MASÓNICA”
La Arqueología realizada en contextos urbanos aborda, entre otros temas, el estudio de los cementerios como integrantes del fenómeno urbano, ya que son una parte sustancial del patrón de asentamiento y poblamiento de una ciudad y un testimonio de la historia social. El cementerio “es una entidad dinámica de alto contenido simbólico y de resignificación permanente que manifiesta el sistema de pensamiento, creencias y estructura de la sociedad a la que pertenece[1], convirtiéndose en una ventana a la historia de una ciudad que permite comprender la forma de autorepresentación de sus habitantes.
La ritualidad funeraria demarca y connota las ideologías de los grupos sociales que conforman la población urbana, y las expresiones artísticas que origina se convierten en un tema de investigación básico para establecer las ideologías sociales y religiosas que predominaron en determinadas épocas y espacios concretos. La iconología funeraria refuerza los sentimientos de pertenencia y significados del grupo a través de símbolos, y el ritual funerario se encuentra acompañado de una serie de manifestaciones simbólicas que se expresan en la arquitectura funeraria, “cuyas significaciones están estrechamente ligadas al sistema de creencias e ideologías sustentadas por los individuos en vida.[2]
En este tipo de investigaciones sobre las expresiones simbólicas funerarias, es posible encontrar en los cementerios un conjunto simbólico perteneciente a la Masonería, el cual se manifiesta en diversas bóvedas, panteones, tumbas y otros tipos de monumentos funerarios. El objetivo de este trabajo es dar cuenta del simbolismo masónico de los cementerios de Argentina, explicando además qué es la Masonería, su historia, su carácter iniciático, su variabilidad, el significado de sus símbolos y el contexto de los mismos en la Logia masónica. Esperamos, con esta “Arqueología Masónica”, realizar un aporte a todas las investigaciones científicas y masonológicas sobre el tema, como también al público en general interesado en la Masonería y a los mismos masones, que son los que deben comprender en profundidad los símbolos y rituales de su propia Tradición, luego de haber atravesado las puertas del Templo y recibido la Luz...

LA MASONERÍA: ORIGEN E HISTORIA
El nacimiento de la Masonería Especulativa moderna (Figura 1) puede fecharse el 24 de junio de 1717, cuando cuatro logias londinenses, The Goose and the Gridion (“La Oca y la Parrilla”), The Crown (“La Corona”), The Apple Tree (“El Manzano”) y The Rummer and Grapes (“El Cubilete y las Uvas”), se reunieron para formar una Gran Logia y elegir un Gran Maestro, es decir, no decidieron fusionar las cuatro logias en una sola sino la creación de un organismo federal que se denominó “Gran Logia” y con un “Gran Maestro” al frente, siendo Anthony Sayer el seleccionado.



Figura 1- Masonería Especulativa

El primer reglamento de la Gran Logia fue adoptado en 1721 y luego, en 1723, el pastor presbiteriano James Anderson redactó las Constituciones de la confraternidad de los francos y aceptados masones, cuya segunda edición apareció en 1738, revisada, corregida y partiendo siempre de los Old Charges (“Antiguos Deberes”)[3].
Otras logias independientes se reagruparon en 1751 para distinguirse de los “Modernos”, como denominaban a los creadores de la Gran Logia de 1717, y fundaron la Gran Logia de francos y aceptados masones según las viejas instituciones. Las constituciones de esta “Gran Logia de los Antiguos” se publicaron en 1756 por el irlandés Laurence Dermott, con el título de Ahiman Rezon, el cual puede traducirse como “Ayuda a un Hermano”. Esta divergencia entre “Antiguos” y “Modernos” continuó hasta 1813, cuando las dos Grandes Logias se fusionan para formar la Gran Logia Unida de los Antiguos Francmasones de Inglaterra, cuyas nuevas constituciones se publicaron en 1815, retomando globalmente los textos de Anderson y sus sucesores.
Sin embargo, diversos autores afirman que la Masonería actual deriva directamente de los antiguos gremios de constructores de la Edad Media (Figura 2) e, incluso, de los Collegia de la época romana. Estos gremios de masones operativos, autores de las catedrales europeas, no eran solamente corporaciones profesionales sino también hermandades en las que se enseñaban y practicaban los secretos de su oficio, el “Arte Real” de la construcción, los cuales eran guardados celosamente a través de rituales, símbolos, palabras de orden y contraseñas táctiles que permitían a sus miembros reconocerse y ayudarse.


Figura 2- Masones operativos

Con el paso del tiempo, estas cofradías de constructores comenzaron a admitir en su seno a miembros ajenos al oficio, que podían ser personajes notables o influyentes de la alta sociedad o funcionarios públicos destinados a prestar ayuda, patrocinar y realzar el prestigio de los gremios. Estos miembros, que eran denominados “masones aceptados”, terminaron imponiéndose a lo largo de los años a los masones operativos, pasando la Masonería de ser “Operativa”, compuesta por constructores, a ser “Especulativa”, la cual conservó los principios, usos tradicionales, signos y, a título simbólico, las herramientas, instrumentos y los términos del arte de construir. Es decir, la Masonería actual no inventó su liturgia y sus símbolos ni los tomó prestados de otras sociedades iniciáticas, sino que les fueron transmitidos por sucesión directa por estos gremios, convirtiéndose en una institución ética y filosófica con un “sistema de moral velado por alegorías e ilustrado por símbolos”.

LA MASONERÍA OPERATIVA Y SU CARÁCTER INICIÁTICO
Se encuentra instalada la idea de que la Masonería Operativa antigua estaba compuesta simplemente por picapedreros medievales dedicados exclusivamente al oficio de la construcción. Sin embargo, ya en el siglo XVIII, el Caballero escocés Andrew-Michael Ramsay, considerado por algunos como el “padre espiritual” de los Altos Grados masónicos, afirmó, en su famoso Discurso durante una asamblea general de la Masonería francesa, que “El nombre de francmasones no debe por lo tanto ser tomado en sentido literal, vulgar y material, como si nuestros instructores hubieran sido simples trabajadores de la piedra o del mármol, o simplemente genios curiosos que querían perfeccionar las artes.”[4]
Según Ferrer Benimelli, entre los albañiles medievales se practicaba una doctrina secreta de su oficio y “se daba una enseñanza secreta de la arquitectura a base de símbolos y de una ciencia mística de los números que aplicaban a los trabajos de construcción[5]. Justamente, para autores como René Guénon, los masones operativos eran más que simples obreros o artesanos y practicaban un simbolismo en el que hay que ver la expresión de ciertas ciencias tradicionales relacionadas con lo que puede designarse como “Hermetismo”, es decir, “una tradición de origen egipcio, revestida después por una forma helenizada, sin duda en la época alejandrina, y transmitida bajo esta forma, en la Edad Media, al mundo islámico y cristiano a la vez[6], lo cual podría observarse en las figuras simbólicas de diversos monumentos religiosos y en el plano mismo de las catedrales medievales. En realidad, según Guénon, no existirían muchos símbolos que podrían llamarse propia y exclusivamente “masónicos”, ya que incluso aquellos más específicamente “constructivos”, como la Escuadra y el Compás, han sido comunes a un gran número de corporaciones, siendo también utilizados en el simbolismo puramente hermético, como es posible observar en la figura del Rebis hermético del siglo XVII (Figura 3).
La Masonería Operativa, afirma Guénon, era verdaderamente completa en su orden, poseyendo a la vez la teoría y la práctica correspondiente, y su designación debería entenderse como una alusión a las “operaciones” del “arte sagrado”, del cual la construcción según las reglas tradicionales era una de sus aplicaciones. Los dos aspectos, operativo y especulativo, se encontraban reunidos en estas corporaciones de la Edad Media, que utilizaban ciertas expresiones claramente herméticas como aquella de “Gran Obra”. Guénon señala, respecto a esto, que en la antigua Roma Jano era el dios de la iniciación a los Misterios y también de los Collegia fabrorum, las corporaciones de artesanos, quienes le tributaban un culto especial y en cuyo honor celebraban las dos fiestas solsticiales correspondientes a la apertura de las dos mitades ascendente y descendente del ciclo zodiacal, costumbre que continuó siendo practicada en las corporaciones de constructores pero, con el Cristianismo, estas fiestas fueron identificadas con los dos San Juan de invierno y verano[7]. Podría suponerse entonces que, debido a esta relación, aquellas corporaciones eran ya poseedoras de una tradición de carácter auténticamente iniciático. La Masonería Operativa, por lo tanto, tendría un carácter mucho más profundo que el que usualmente se le otorga, lo cual se debería a que en una civilización tradicional, como la cristiana de la Edad Media, los oficios poseen un valor espiritual y un carácter verdaderamente “sagrado” y “ritual”, por lo que pueden servir de “soporte” a una iniciación. Existiría, así, una conexión entre las artes y los oficios por un lado y las ciencias tradicionales por otro, lo que convertiría la construcción arquitectónica en la realización “artesanal” de un modelo cósmico.


Figura 3- Rebis hermético

Estos conocimientos tradicionales, es decir, la Gnosis propiamente dicha, la cual constituiría el fondo común de todas las iniciaciones, se encuentra representada en la Masonería por la Letra G de la Estrella Flamígera (Figura 4). Esto constituiría el auténtico secreto masónico, que por esta razón sería esencialmente incomunicable, y la iniciación masónica comportaría tres fases distintas consagradas a su descubrimiento, representadas por los tres Grados de Aprendiz, Compañero y Maestro.


Figura 4- Estrella Flamígera


LA VARIABILIDAD EN LA MASONERÍA
Como afirma Ferrer Benimelli, “resulta cada vez más anacrónico hablar de masonería en un sentido unívoco, debido a la existencia de tantas masonerías independientes unas de otras, y a la variabilidad tan extraordinaria de ritos dentro de las mismas[8]. A partir del nacimiento oficial de la Masonería Moderna en 1717, se produciría con su expansión una multiplicación de Logias, Obediencias y Ritos. Desde el siglo XVIII la Masonería se fue dividiendo en numerosas y diversas ramas por motivos políticos, ideológicos, religiosos, filosóficos, geográficos y culturales, dando origen a la variedad de las Obediencias actuales. Por otro lado, el rápido éxito de la Masonería provocó un desarrollo extraordinario de sociedades secretas herméticas, cabalísticas y esotéricas, además de organizaciones o grupos para-masónicos con fines políticos que se inspiraban en la organización de las Logias.
Los rituales también sufrieron importantes modificaciones y a partir de 1740 se produce el desarrollo de los llamados “Altos Grados”, los cuales fueron instituyéndose incesantemente. Estos Altos Grados, que fueron superpuestos a la Masonería Simbólica, formada por los grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, y que dieron origen a ritos de 25, 33, 90 e incluso más grados, pueden clasificarse, según Guénon, en tres grupos principales. Por un lado, aquellos que reflejan simplemente las concepciones particulares de sus autores, producto de una tendencia de querer inventar un sistema para sí mismo basándose en las propias interpretaciones herméticas o filosóficas. Por otro lado, aquellos grados que tienen un vínculo directo con la Masonería, cuyo simbolismo se relaciona más o menos estrechamente con ella y que pueden ser considerados extensiones o desarrollos del grado de Maestro. Como ejemplo, podemos mencionar el grado de Royal Arch, el cual es estrictamente masónico y cuyo origen operativo directo es indudable, siendo un complemento de la Maestría. Por último, tenemos el caso de los grados que pueden considerarse vestigios o “recuerdos” de antiguas organizaciones iniciáticas occidentales, los cuales fueron injertados o se cristalizaron alrededor de la Masonería. Este hecho nos remite al papel “conservador” de ésta, ya que la razón de ser de estos grados es el conservar lo que aún puede mantenerse de dichas iniciaciones luego de su desaparición en cuanto formas independientes. A modo de ejemplo, podemos mencionar que en diversos ritos de la Masonería es posible encontrar referencias y simbolismos vinculados a la extinguida Orden del Temple (Figura 5), lo cual nos lleva a considerar los vínculos existentes entre ambas organizaciones y la existencia de lo que podría llamarse un “Templarismo Masónico”.
A todo esto, también debemos agregar que, a lo largo de la historia europea, se observa que “diversas familias, linajes o clanes de relevante actuación “profana”, han sido, a la vez, depositarias exclusivas de determinados ritos y filiaciones masónicas que eran practicados en el más riguroso secreto por los miembros de dichas familias y algunas veces extendidos a un pequeño círculo de amigos y allegados[9]. Entre ellos podemos mencionar a los marqueses de Chefdebien de Saint-Amat, señores de Montpellier, jefes hereditarios del “Rito Antiguo y Primitivo de Narbona”, el cual reveló su existencia en el siglo XVIII. El clan de los Roslin, en Escocia, fue soberano exclusivo de la “masonería de Heredom”, nombre genérico de la obediencia masónica de la Royal Order of Scotland. Además, es necesario referirse a la filiación de la Casa de Estuardo con la llamada “masonería escocesa”, la cual, paradójicamente, tuvo su gran desarrollo en Francia, introducida por los círculos de exiliados escoceses estuardistas. Por último, debemos mencionar el caso de Martinez de Pasqually, cuyo padre “fue iniciado en una logia escocesa estuardista y estuvo en posesión de una carta patente de la Gran Logia jacobita de Francia, emitida en 1738[10]. Al morir su padre, Martinez heredó su carta patente estuardista y, posteriormente, fundaría su propio sistema masónico: la Orden de los Caballeros Masones Élus Cohen del Universo.


Figura 5- Caballeros Templarios

En la actualidad no existe un poder central único en la Masonería, es decir, “no es una organización monolítica con una figura central de autoridad, como el Papa de la Iglesia católica, ni tiene un presidente internacional, un secretario general, una junta directiva ni autoridad global superior alguna[11]. Las Logias pueden formar grupos que se administran por sí mismos, pudiendo formar en cada nación una federación dirigida por una Gran Logia. Además, en cada país pueden existir varias Grandes Logias y diferentes Obediencias. Por todo lo antedicho, podría afirmarse que “la idea de Orden Masónica es hoy un ideal, y que en todo caso es mejor referirse a obediencias masónicas[12]. En otras palabras, no es posible hablar de “la” Masonería ofreciendo una imagen simplista y estereotípica, que no hace más que ocultar la variabilidad existente en la misma y que impide su comprensión.
Lo último a tener en cuenta es la distinción que se debe realizar entre “masones” y “Masonería”. Es necesario poder diferenciar entre la verdadera Tradición Masónica y aquellas concepciones individuales de los masones que nada tienen que ver con ésta, de la misma forma que las tendencias filosóficas, políticas e ideológicas individuales de los masones no representan necesariamente las de la Masonería. El desconocimiento de esto es lo que ha provocado tantos malentendidos y falsas concepciones, como aquella que asocia a la Masonería con un ferviente anticlericalismo, generalizando las tendencias irreligiosas de ciertos masones o de ciertas Obediencias.
Para finalizar, todo lo expuesto anteriormente nos muestra la necesidad de considerar la amplia variabilidad existente en la Masonería, la cual debe ser tenida en cuenta por aquellas investigaciones dedicadas a su estudio.

LA MASONERÍA ARGENTINA Y SU VARIABILIDAD
La variabilidad existente en la Masonería se refleja en la actualidad del panorama masónico en la Argentina, en la que es posible encontrar un gran número de Obediencias y de Ritos practicados. Seguidamente, realizaremos una breve reseña de ellos.

District Grand Lodge of South America, Southern División
Es la segunda de las Obediencias masónicas argentinas, tanto en antigüedad, como en importancia y en número. Originalmente se denominó The Provincial Grand Lodge for the Argentina Republic y se inauguró el 8 de julio de 1862. Practica los tres Grados Simbólicos (the Craft) del Rito Emulation, a los que se suman los Capítulos del Santo Arco Real (Holy Royal Arch), la Masonería de la Marca (Mark Master Masons) y la Marinería del Arca Real (Royal Ark Mariners), así como ciertas Órdenes de Caballería cristianas descendientes de las Cruzadas.

Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados MasonesEs la más importante de las Obediencias masónicas argentinas y también la más numerosa, fundada el 11 de diciembre de 1857. Practica el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, de 33 Grados, aunque algunas Logias también practican otros Ritos, como el Emulation o el Escocés de Edimburgo, además de que cuentan con la posibilidad de practicar el Santo Arco Real de Jerusalén, definido como un “complemento de la Maestría”, y la Masonería de Maestros de la Marca.

Gran Logia Femenina de la ArgentinaEl 13 de abril de 2002, en Asamblea de Maestras de las tres Logias femeninas de Buenos Aires (“Tres Rosas”, “Aurora del Plata” y “Cibeles”), se aprueba la fundación de la Gran Logia Femenina de la Argentina. Ésta se produce el 6 de julio de 2002, luego de recibir Carta Constitutiva de la Gran Logia Femenina de Chile.

Gran Oriente Federal de la República Argentina (G.O.F.R.A.)Es una potencia masónica soberana e independiente cuya sede central de autoridades se ubica en Mendoza. Está constituida por una unión de Logias y por los cuerpos masónicos que libremente lo integran, los diversos organismos que componen el Gobierno Simbólico y por los Grandes Orientes regionales y/o provinciales que se constituyan.

Orden Masónica Mixta Internacional “Le Droit Humain” (“El Derecho Humano”)Fundada el 4 de abril de 1891 en París, por Marie Deraismes, dirigente del movimiento feminista que había sido iniciada en 1882 en la Logia Les Libres-Penseurs, y el Dr. George Martín, masón altígrado y antiguo consejero municipal de París. Practica el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y su actividad en nuestro país está regulada por la Jurisdicción Argentina de la Orden desde su fundación hace varias décadas.

Orden Real de Heredom de KilwinningObediencia masónica muy pequeña que comenzó su actividad a mediados de la década de 1980. Afirma pertenecer a la Masonería Templaria y Jacobita y practica un Rito propio de 33 grados.

Régimen Escocés Rectificado (R.E.R.)El R.E.R.[13] es un sistema masónico y caballeresco creado en Francia durante el último cuarto del siglo XVIII, por dos grupos de masones de Lyón y Estrasburgo, pero principalmente por Jean-Baptiste Willermoz, quien fue su alma pensante. El R.E.R. está estructurado en dos niveles o clases: la Orden Masónica, en la que se lleva a término la iniciación masónica, dividida en cuatro grados: Aprendiz, Compañero, Maestro y Maestro Escocés de San Andrés; y la Orden Interior, que es una Orden de caballería cristiana, en ningún modo asimilable ni a un sistema de altos grados ni a los grados filosóficos, la cual se compone de dos etapas: Escudero Novicio y Caballero Bienhechor de Ciudad Santa (C.B.C.S.). Su actividad en la República Argentina se inició con la constitución, en el año 2008, del Triángulo Masónico Rectificado “Cruz del Sur N° 7” al Oriente de Buenos Aires (Figura 6), dependiente del Gran Priorato de Hispania (G.P.D.H.). Se exige, como primera condición para ingresar y practicar el Rito Escocés Rectificado, la condición de cristiano, independientemente de la confesión a la que se pertenezca (católica, ortodoxa, protestante, etc).

Rito Antiguo y Primitivo de Memphis-MisraimEl Rito de Memphis se constituyó en Montauban en 1815, mientras que el Rito de Misraim se constituyó en Venecia en 1788. En 1881, José Garibaldi logra la unión de ambos Ritos egipcios de la Masonería, convirtiéndose en el primer Gran Hierofante (Gran Maestro) del Rito de Memphis-Misraim. La primera expansión de este Rito en la Argentina se produjo con la inmigración masiva de italianos, logrando su consolidación hacia 1940. Sus características principales son el simbolismo egipcio de sus Logias y rituales y su gran cantidad de Grados, que llegan al 99°.

Además de estas Obediencias, también existen otros grupos y cuerpos masónicos menores, entre los que podemos mencionar el Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal (G.O.F.M.U.).


Figura 6- Triángulo “Cruz del Sur N° 7”,
Régimen Escocés Rectificado


EL SIMBOLISMO MASÓNICO
Podría afirmarse que la Masonería posee una “ortodoxia”, la cual consiste en seguir fielmente la Tradición Masónica, conservando con cuidado los símbolos y las formas rituales que expresan esta Tradición y que son como su ropaje, es decir, la ortodoxia masónica se refiere “al conjunto del simbolismo considerado como un todo armónico y completo y no exclusivamente a este o aquel símbolo en particular[14]. Si estos símbolos y formas rituales no se respetaran o se modificaran por completo, ya no estaríamos en presencia de una Masonería sino de otra cosa de muy distinto carácter, lo que podría ser una organización “pseudo-masónica” o “para-masónica” o de otro tipo. Pero es necesario aclarar que, para ser ortodoxa, la Masonería no debe apegarse a un formalismo estrecho ni ser inflexible en lo ritual, sin poder añadir ni suprimir nada, lo cual sería muestra de un dogmatismo muy ajeno al espíritu masónico. La Tradición Masónica no excluye la evolución ni el progreso, y los rituales pueden y deben ser modificados para adaptarse a las condiciones variables del tiempo y lugar, pero solamente en la medida en que no se afecte ningún aspecto esencial del simbolismo y del ritual. El conocimiento y consideración de esta ortodoxia masónica permitirá, justamente, la exactitud y precisión del análisis de la Masonería.
Mencionaremos, entonces, algunos símbolos propiamente masónicos (Figura 7) que hallamos en los diversos cementerios de la Argentina. El simbolismo masónico encierra una gran pluralidad de significados, los cuales pueden abordarse desde múltiples puntos de vista y, lejos de excluirse o contradecirse, se armonizan y se complementan entre sí. En nuestro caso, lo explicaremos basándonos en los estudios sobre simbolismo de René Guénon y en los propios rituales masónicos, además de compararlo con otras tradiciones iniciáticas.


Figura 7- Símbolos masónicos

Compás y Escuadra (Figura 8): Geométricamente, las formas circulares representan al Cielo, mientras que las formas cuadradas representan a la Tierra. De la misma manera, los instrumentos que sirven para trazarlos, el Compás y la Escuadra, simbolizan, respectivamente, al Cielo y a la Tierra.
La forma en que dichos instrumentos se encuentran dispuestos entre sí en los tres primeros grados de la Masonería es importante: en el grado de Aprendiz, la Escuadra se encuentra por encima del Compás; en el de Compañero, la Escuadra y el Compás están entrelazados; y en el de Maestro, el Compás es el que está por encima de la Escuadra. Esto representa que, al principio, las influencias celestes se encuentran dominadas por las influencias terrestres, para luego ir desprendiéndose gradualmente de ellas y finalmente dominarlas. El paso, entonces, “del cuadrado al arco” (“from square to arch”) o de la Escuadra al Compás, representa el paso de la Tierra al Cielo, es decir, del estado humano, figurado por la Tierra, a los estados suprahumanos, figurados por el Cielo. En otras palabras, es el paso del dominio de los “Misterios Menores” al de los “Misterios Mayores”, la distinción que se hace en la Masonería anglosajona entre la “Square Masonry” y la “Arch Masonry”, en la cual se practica el grado de Holy Royal Arch (“Santo Arco Real”), que constituye un complemento de la Maestría.
Para mencionar es que este simbolismo del Cielo y la Tierra también se encuentra representado en todo edificio construido según criterios tradicionales, el cual presenta en su estructura y composición una significación “cósmica”. Esto puede aplicarse a las catedrales e iglesias cristianas, cuyos constructores les daban un carácter “pantacular”, en el sentido de hacer de ellas un compendio sintético del Universo. Dichas estructuras se encuentran formadas por una base de sección cuadrada (la Tierra) y coronadas por una cúpula o domo hemisférico (el Cielo), en cuya sumidad se halla la keystone (“clave de bóveda”), que es la “piedra angular” que representa el principio único del edificio y es la “perfección” de la realización del plan del arquitecto.
El conjunto del edificio, entonces, considerado de arriba hacia abajo, representa el paso de la Unidad principial, es decir, el punto central o la sumidad de la cúpula, al cuaternario de la manifestación elemental, mientras que, si se la encara inversamente de abajo hacia arriba, es el retorno de esa manifestación a la Unidad, lo que convierte a la construcción de un edificio en una imitación de la formación del mundo.


Figura 8- Compás y Escuadra, Cementerio Británico

Escuadra 3-4-5 (Figura 9): Una Logia masónica tiene tres Oficiales Principales: el Venerable Maestro, el Primer Vigilante y el Segundo Vigilante, los cuales simbolizan, respectivamente, a los tres Grandes Maestros de la Masonería: el Rey Salomón, Hiram Rey de Tiro y Hiram Abbi, el arquitecto del Templo de Salomón. Cada uno de ellos posee una Joya distintiva: la Escuadra, el Nivel y la Plomada. La Escuadra del Venerable se considera como la síntesis o unión del Nivel y la Plomada, ya que se encuentra formada por dos brazos en ángulo recto que pueden considerarse como la reunión de la horizontal y la vertical, que representan, respectivamente, a la Tierra y al Cielo. Esto significa que el Venerable Maestro reúne en sí mismo estas dos naturalezas y que ya se encuentra reintegrado al estado de “Hombre Primordial”, la perfección del estado humano.
La Escuadra del Venerable, además, posee brazos desiguales, lo que se refiere a un “secreto” de la Masonería Operativa concerniente a la formación del triángulo rectángulo, cuyos lados son proporcionales a los números 3, 4 y 5. En efecto, una Logia operativa no podía abrirse sin el concurso de tres Maestros provistos de tres varillas cuyas longitudes estaban en relación con los números 3, 4 y 5, ya que cuando estas tres varillas eran aproximadas y dispuestas de forma tal de conformar el triángulo rectángulo pitagórico podía tener lugar la apertura de los Trabajos masónicos.
Los lados desiguales de la Escuadra del Venerable, entonces, se encuentran en proporción 3-4 y son los lados que forman el ángulo recto del triángulo, en el cual se encuentra ausente la hipotenusa, de proporción 5. Esta ausencia, que torna incompleto el triángulo rectángulo, simboliza la muerte del tercer Gran Maestro Hiram Abbi, lo cual se relaciona con la pérdida de la Palabra Sagrada de los Maestros. Vale mencionar, respecto a esto, que el triángulo rectángulo completo figura en las insignias del Past Master (“Maestro Pasado”), lo que simboliza que éste logró la reconstitución de lo que se había perdido.


Figura 9- Escuadra 3-4-5, Cementerio Británico

Letra G (Figura 10): Esta letra sustituyó al yod hebreo, símbolo del Principio o de la Unidad, debido a la asimilación fonética entre God y yod, siendo “God” (“Dios”) el “Gran Arquitecto del Universo” (G.A.D.U.).
Según antiguos catecismos del grado de Compañero, la Letra G significa “Geometría, o la Quinta Ciencia[15] y alude “Al Gran Geómetra y Ordenador del Universo” y “A Aquél que fuera elevado hasta el pináculo del Templo Sagrado”, identificando al “Gran Arquitecto del Universo” con Cristo y con el simbolismo de la “piedra angular”, ya que el “pináculo del Templo” es la cúspide o el punto más elevado, lo que equivale a la keystone (“clave de bóveda”) de la Arch Masonry.
La Letra G, además, es un símbolo “polar” que, según los antiguos rituales de la Masonería Operativa, se encuentra figurada en el centro de la bóveda, en el punto que corresponde a la Estrella Polar.


Figura 10- Letra G, Cementerio Británico

Estrella Flamígera (Figura 11): La Estrella Flamígera es uno de los Ornamentos de la Logia, junto al Pavimento de Mosaicos y el Borde Dentado, y simboliza a la estrella que guió a los tres Reyes Magos de Oriente en la noche de Navidad y al Sol central oculto. Con la Letra G en su centro representa la morada del Gran Geómetra del Universo, de la cual pende la Plomada Celestial que sirve como Eje en torno al cual rota la Creación entera, y, debido a su identificación con la Estrella Polar, ocupa un lugar central en la bóveda de la Logia.
Figurada entre la Escuadra y el Compás, la Estrella Flamígera es un símbolo del Hombre, ya que es una estrella de 5 puntas y 5 es el número del “microcosmo”, además de identificarse cada una de sus puntas con la cabeza, los brazos y las piernas. También es el símbolo del “Masón iniciado, resplandeciente de Luz en medio de las tinieblas del mundo profano” y un emblema de la perfecta Maestría, ya que un Maestro Masón “se encuentra siempre entre la Escuadra y el Compás”, es decir, entre la Tierra y el Cielo, cuyas respectivas potencias reúne en su propia naturaleza, convirtiéndose en un “mediador” entre ellos. El Maestro Masón, entonces, se asimila al “Hombre Primordial” y al “Hombre Verdadero” de la tradición extremo oriental, y representa el acabamiento de los “Misterios Menores”, propios de las iniciaciones de oficio como la Masonería[16].


Figura 11- Estrella Flamígera, Cementerio Británico

Acacias (Figura 12): La Rama de Acacia es uno de los símbolos del grado de Maestro y simboliza la parte inmortal del hombre que nunca muere. Una rama de acacia, justamente, fue plantada sobre la tumba del Gran Maestro Hiram Abbi, quien fue asesinado por tres malos Compañeros por no revelarles la Palabra Sagrada de los Maestros Masones.
Debe observarse, respecto a esto, que en diversas tradiciones aparecen símbolos vegetales como prenda de resurrección e inmortalidad. Además de la Acacia de la iniciación masónica, puede mencionarse la “rama de oro” de los Misterios antiguos, el muérdago druídico e, incluso, los ramos o las palmas del Cristianismo.


Figura 12- Acacias, Cementerio Británico

Delta (Figura 13): El Delta luminoso contiene en su interior el “Ojo que Todo lo Ve”, el ojo del G.A.D.U., y recibe el nombre de “Delta” por la forma triangular de dicha letra griega. Este símbolo es común a la Masonería y al Cristianismo, y el Ojo reemplazaría al Tetragrama Hebreo o al yod, primera letra del Tetragrama, que puede considerarse como una abreviatura de él y que, debido a su significación principial por considerarse el elemento primero a partir del cual se forman todas las letras del alfabeto hebreo, constituye de por sí un nombre divino.
El triángulo con el yod, cuyo valor numérico es 10, se identifica también con la Tetraktys pitagórica, cuya fórmula numérica 1+2+3+4=10 muestra la relación directa que une el denario al cuaternario, el número propio de la manifestación universal, mostrando además el vínculo existente entre el Pitagorismo y la Masonería.
Volviendo al Delta masónico, el triángulo recto, es decir, con un vértice superior, se refiere al Principio y ocupa un lugar central entre el Sol y la Luna. El ojo contenido en el triángulo no debe representarse como un ojo derecho o izquierdo, que corresponden al Sol y a la Luna, sino que debe ser un ojo “frontal” o “central”, es decir, un “tercer ojo”, que es el que “Todo lo Ve” en la perfecta simultaneidad del eterno presente. En otras palabras, desde el punto de vista del “triple tiempo”, la Luna y el ojo izquierdo corresponden al pasado, el Sol y el ojo derecho al porvenir, y el Delta y el “tercer ojo” al presente, es decir, al instante indivisible que, entre el pasado y el porvenir, es como un reflejo de la eternidad en el tiempo. Este simbolismo del Delta masónico, vale decir, lo aproxima también al simbolismo del ojo frontal de Shiva en la tradición hindú y al tercer rostro de Jano, también llamado el “Señor del triple tiempo”.


Figura 13- Delta, Cementerio de la Chacarita

Cadena de Unión (Figura 14): La Cadena de Unión rodea la parte superior de la Logia y está relacionada con el cordel que los masones operativos utilizaban para trazar y delimitar el contorno de un edificio, el cual se construía siempre según un modelo cósmico. Siendo la Logia una imagen del cosmos, el emplazamiento de un edificio debía ser determinado y “encuadrado” por algo que correspondiera al “marco” del cosmos, cuya proyección terrestre se representaba por el trazado del cordel. La Cadena de Unión, entonces, se refiere al prototipo cósmico de dicho cordel y se convierte en el símbolo del “marco” del cosmos, teniendo su posición en la Logia un carácter celeste.
La Cadena de Unión posee nudos de trecho en trecho, normalmente 12, que corresponden a los signos del Zodíaco, el cual es la “envoltura” del cosmos en cuyo interior se mueven los planetas, es decir, un “marco celeste”. Los 12 nudos también podrían implicar igual número de columnas, esto es, diez columnas además de las dos Columnas de Occidente a las que corresponden las extremidades de la Cadena.
Debido a que la principal función de un marco es mantener en su sitio los diversos elementos que contiene para formar con ellos un todo ordenado (la significación etimológica de la palabra “cosmos”), dicho marco debe “unir” o “ligar” esos elementos entre sí. Esto es lo que expresa el nombre de “Cadena de Unión” y lo que la equipara al Sûtrâtmâ de la tradición hindú, es decir, al Âtmâ (el “Espíritu Universal”) que penetra y une entre sí todos los mundos, a la vez que es también el que los sostiene y hace subsistir y sin el cual no podrían tener realidad alguna ni existir en ningún modo.


Figura 14- Cadena de Unión, Cementerio de la Chacarita


Columnas (Figura 15): Representan a las Columnas “J” (Jakim) y “B” (Boaz) que se encontraban en el Pórtico del Templo de Salomón. Dichas columnas estaban adornadas con dos grandes capiteles ornamentados con guirnaldas entretejidas con lirios y granadas, que simbolizan la Unidad, la Paz y la Abundancia. También se encontraban coronadas por dos grandes esferas de bronce que contenían todos los mapas y cartas de las esferas celeste y terrestre, y los archivos, constituciones y secretos de la Masonería.
En la Logia masónica, las dos Columnas simbolizan los dos principios complementarios que se vinculan simbólicamente a la luz y a la sombra, es decir, una de las Columnas es activa, positiva, masculina, solar y yang, mientras que la otra es pasiva, negativa, femenina, lunar y yin, lo que significa que una procede de la naturaleza del Cielo y la otra de la naturaleza de la Tierra.
También debe mencionarse que en la Masonería existe un símbolo formado por un punto en el centro de un círculo entre dos tangentes. Dichas tangentes simbolizan a las Columnas “J” y “B”, pero también a los dos San Juan, patronos de la Masonería, y a los dos solsticios de invierno y de verano. El solsticio de verano corresponde al signo de Cáncer y es la “puerta de los hombres” que da acceso al pitr-yânâ de la tradición hindú, es decir, a la “vía de los antepasados”. Por otro lado, el solsticio de invierno corresponde al signo de Capricornio y es la “puerta de los dioses” que da acceso al deva-yâna, es decir, a la “vía de los dioses”. Esto también se vincula al simbolismo de Jano, llamado el “Señor de las dos vías”, que porta dos llaves que son las de las dos puertas solsticiales, ianua caeli y ianua inferni, correspondientes a los solsticios de invierno y verano. Sus llaves, además, eran una de oro y la otra de plata, correspondientes a los “Misterios Mayores” y los “Misterios Menores”, además de representar, respectivamente, la autoridad espiritual y el poder temporal.
Por otra parte, las Columnas también pueden representar los Tres Pilares que sostienen a la Masonería, es decir, la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza. Estos se encuentran asociados, respectivamente, con el Rey Salomón, Hiram Rey de Tiro y Hiram Abbi, además de asociarse también con los tres órdenes de la arquitectura clásica: el Jónico, el Dórico y el Corintio.


Figura 15- Columnas, Cementerio de Mar del Plata

Pavimento de Mosaicos (Figura 16): Es otro de los Ornamentos de la Logia y representa el piso blanco y negro del Templo de Salomón. El Pavimento está formado por cuadrados alternativamente blancos y negros, cuya yuxtaposición simboliza la luz y las tinieblas, el día y la noche y todos los pares de opuestos y complementarios, siendo un equivalente del símbolo oriental del yin-yang, es decir, de las dualidades cósmicas derivadas de la unidad de un mismo principio. Además de este sentido cosmológico, también puede mencionarse un sentido metafísico, en el que el color negro representa lo no-manifestado y el blanco lo manifestado. Se encuentra, así, un simbolismo equivalente, en la tradición hindú, al de Arjuna, el “blanco”, y Krishna, “el negro”, que constituyen en el ser lo mortal y lo inmortal, el “yo” y el “Sí-mismo”. Estas figuras son también los “dos pájaros inseparablemente unidos” de los que se habla en las Upánishad, lo que evoca el símbolo del Águila Bicéfala blanca y negra que figura en ciertos Altos Grados masónicos.



Figura 16- Pavimento de Mosaicos, Cementerio de la Recoleta

Calavera y Tibias (Figura 17): Son dos de los símbolos mortuorios que figuran en la Cámara de Reflexiones de las iniciaciones masónicas, junto al Ataúd, el Gallo, el Reloj de Arena y la Guadaña, entre otros. En el grado de Maestro, por otra parte, representan los despojos mortales de Hiram Abbi y se asocian con otros símbolos del grado tales como la Pala, el Ataúd, el Paño Mortuorio Negro y la Rama de Acacia.
Respecto al nombre de “Hiram Abbi”, debe mencionarse que en los manuscritos de los Old Charges (“Antiguos Deberes”) de la Masonería Operativa antigua, el nombre asignado al arquitecto del Templo de Salomón nunca es “Hiram”, el cual parece ser un sustituto tardío, sino que la mayoría de las veces se lo denomina “Amón”, “Aynon” o de alguna forma similar. Curiosamente, Amón en hebreo tiene el sentido de “artesano” y de “arquitecto”, además de que la raíz de esta palabra, de la cual también deriva amén, expresa las ideas de firmeza, constancia, fe, fidelidad, sinceridad y verdad, lo que se adapta bien al carácter atribuido al tercer Gran Maestro.
En cuanto al nombre del dios egipcio “Amón”, a pesar de su forma idéntica, tiene el significado distinto de “oculto” o “misterioso”. Sin embargo, “es por lo menos curioso comprobar que las tres partes de la palabra de Royal Arch, (...) y que se consideran representan los nombres divinos de las tradiciones hebrea, caldea y egipcia, en la Masonería operativa se relacionaban respectivamente en este orden, a Salomón, a Hiram Rey de Tiro, y el tercer Gran Maestro [Amón], lo que podría llevar a pensar que la conexión “egipcia” sugerida por el antiguo nombre posiblemente no sea puramente accidental.”[17]



Figura 17- Calavera y Tibias, Cementerio de la Chacarita

Triple Tau y Triángulo (Figura 18): La Triple Tau pertenece al simbolismo del grado de Santo Arco Real (Holy Royal Arch) y se forma por la disposición de tres malletes masónicos o colocada en el centro de un Triángulo inscripto en un círculo. Además, la Triple Tau estaría formada por la superposición de las letras T y H, que serían las iniciales de las palabras “Templum Hierosolimae”, que se refieren al Templo de Jerusalén.
El Santo Arco Real es considerado un complemento de la Maestría y se lo practica como un cuarto grado en la Masonería Anglosajona, siendo su título completo “Orden Suprema del Santo Arco Real del Templo de Jerusalén”.





Figura 18- Triple Tau y Triángulo, Cementerio Británico

Inscripciones Masónicas (Figura 19): En los monumentos funerarios es posible encontrar diversas inscripciones masónicas, que generalmente utilizan los “Tres Puntos”, los cuales simbolizan el Delta o el Principio Divino. Es posible mencionar, por ejemplo, “O.·. E.·.” (“Oriente Eterno”, a dónde pasan simbólicamente los masones al fallecer), “A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.” (“A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo”), “G.·. L.·. of England” (“Grand Lodge of England”, “Gran Logia de Inglaterra”), “D.G.L.” (“District Grand Lodge”, “Gran Logia del Distrito”), “M.M.M.” (“Mark Master Mason”, “Maestro Masón de la Marca”) y “K.T.” (“Knight Templar”, “Caballero Templario”).
Respecto al Gran Arquitecto del Universo, debe mencionarse que representa al Principio de la Construcción Universal, lo que lo asimila al “Hombre Universal” del esoterismo islámico, al Wang (“Rey”) de la tradición extremo oriental, y al Adam Kadmón de la Kábbala hebraica.



Figura 19- Inscripciones masónicas, Cementerio Británico

LA LOGIA MASÓNICA Y SU SIMBOLISMO
Una Logia (Figura 20) es una Asamblea de Masones debidamente congregados, y sus símbolos y los rituales practicados en ella varían según el Rito y el grado que se trabaje. Esto vuelve necesario situar cada símbolo masónico en el contexto de la Logia para que así adquiera su auténtico significado, de la misma forma que evita que aquellos símbolos ajenos a la Masonería sean confundidos con los que le son propios. Teniendo en cuenta esto, repasaremos algunos aspectos del simbolismo de una Logia masónica para mostrar que nada en ella se encuentra librado al azar sino que forma parte de un todo armónico y coherente.



Figura 20- Logia masónica

La Logia es un símbolo del Cosmos. Su forma es rectangular y, simbólicamente, su largo se extiende de Oriente a Occidente, su ancho del Norte al Sur, su profundidad de la superficie al centro de la tierra, su alto de la superficie a la bóveda celeste y su cobertura es el cielo estrellado. Geométricamente, la Logia puede representarse por una cruz de tres dimensiones, cuyos brazos están orientados en las seis direcciones del espacio correspondientes a los seis puntos cardinales (norte, sur, este, oeste, cenit y nadir) que, junto con el centro, forman el septenario.
La Logia se encuentra rodeada por la Cadena de Unión, cuyas extremidades corresponden a las Columnas “J” y “B”, que se hallan en Occidente. Dichas columnas representan los dos principios opuestos que se encuentran complementados en el Pavimento de Mosaicos, que se halla en el centro de la Logia, el “Invariable Medio” donde las oposiciones se concilian y desvanecen, encontrándose en perfecto equilibrio. Sobre el Pavimento se levanta el Ara, encima o alrededor del cual hay tres luces formando un triángulo equilátero en cuyo centro se encuentran las “Tres Grandes Luces” de la Masonería: el Compás, la Escuadra y el Volumen de la Ley Sagrada. En el centro de la Logia, en la bóveda, también puede observarse la Estrella Flamígera con la Letra G en su centro, de la cual puede pender una Plomada como símbolo del Eje central. En el Oriente, sobre el Trono del Venerable Maestro, se encuentra el Delta con el “Ojo que Todo lo Ve”, en medio del Sol y la Luna, a través de los cuales manifiesta la Luz durante el día y la noche. Cada uno de los tres Oficiales Principales, el Venerable Maestro, el Primer Vigilante y el Segundo Vigilante, posee una Joya, siendo la del Venerable una Escuadra 3-4-5. Sus respectivas Bancas, ubicadas en el Oriente, Mediodía y Occidente, representan el curso del sol durante el día, lo que marca el sentido en que deben realizarse las circunambulaciones rituales.
El simbolismo de la Logia no se agota en lo que acabamos de mencionar y su análisis podría ser más exhaustivo, pero esperamos que con estos ejemplos pueda observarse que ella posee un significado armónico y coherente y que es necesario situar los símbolos masónicos en su contexto para comprenderlos adecuadamente.

LOS SÍMBOLOS MASÓNICOS DE LOS CEMENTERIOS DE ARGENTINA
Luego de haber explicado el significado de los símbolos masónicos que es posible hallar en los cementerios, lo que haremos a continuación es especificar los símbolos que encontramos en cada uno de los cementerios que investigamos.
Procedimos a buscar símbolos masónicos en los cementerios de la Ciudad de Buenos Aires (Capital Federal), la Provincia de Buenos Aires (Zárate, Campana, Lobos y Mar del Plata), la Ciudad de Rosario (Provincia de Santa Fe), Córdoba (Provincia de Córdoba), San Luis (Provincia de San Luis) y en la Provincia de Mendoza (Mendoza, Godoy Cruz, Luján de Cuyo y Potrerillos). Seguidamente, expondremos los resultados de nuestra búsqueda y detallaremos los cementerios en los cuales hallamos simbolismo masónico.

CEMENTERIOS DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
La Ciudad de Buenos Aires es la Capital de la República Argentina y limita con el Río de la Plata y con los partidos de la Provincia de Buenos Aires. Tiene aproximadamente 3 millones de habitantes pero, sumando la población del área metropolitana, supera los 12 millones, lo que la convierte en uno de los veinte centros urbanos más poblados del mundo.
Posee 5 cementerios: Chacarita, Recoleta, Flores, Británico y Alemán. Exceptuando el de Flores, en todos los demás encontramos símbolos masónicos.

Cementerio Alemán
Junto al cementerio Británico, tuvo su origen en 1891. Funcionaron como cementerio único hasta 1915 cuando, como consecuencia de la Primera Guerra Mundial y el enfrentamiento de ambas colectividades, se decidió la división que originaría los Cementerios Británico y Alemán.
En este cementerio encontramos 5 monumentos funerarios con símbolos masónicos, principalmente obeliscos y lápidas con el Compás, la Escuadra y la Letra G. Se destaca la presencia del monumento de las Logias “Humanitas” y “Sokrates” (Figura 21), que presenta un Compás, una Escuadra, un Mazo y una Trulla.



Figura 21- Logias “Humanitas” y “Sokrates”,
Cementerio Alemán, Capital Federal

Cementerio Británico
Es el único cementerio en el que realizamos una búsqueda intensiva, relevando tumba por tumba. El resultado fue el hallazgo de 27 monumentos con simbolismo masónico, los cuales fueron fotografiados y cuyas inscripciones se volcaron de manera literal en fichas diseñadas especialmente para la investigación[18].
Es necesario mencionar que el Cementerio Británico alberga los restos del antiguo Cementerio Victoria, el cual estuvo vigente entre 1833 y 1894. Sus restos fueron trasladados al Británico en 1924 y dispuestos sobre lo que las autoridades del cementerio han denominado “Pared Histórica”. Ésta contiene un total de 701 monumentos funerarios (placas, lápidas y monumentos ornamentales), entre los que encontramos 6 masónicos, del total de 27 de todo el cementerio.
Los símbolos que se observan principalmente son el Compás, la Escuadra, la Letra G, las Acacias e inscripciones masónicas como la fórmula “A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.” (“A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo”). Se destacan la tumba de Ambrose Sturgeon, fundador de la Logia “Eureka”, y el monumento de Richard Briscoe Masefield, representante de la Gran Logia de Inglaterra, el cual presenta simbolismo del Santo Arco Real (Figura 22).


Figura 22- Santo Arco Real,
Cementerio Británico, Capital Federal


Cementerio de la Chacarita
Inaugurado en 1871, es el cementerio más grande de la Argentina y uno de los más grandes del mundo, en el que se encuentran grandes figuras de la política y la cultura popular, entre ellos Carlos Gardel.
Se encontraron 3 monumentos masónicos, entre ellos 2 bóvedas con el Compás, la Escuadra, la Letra G y placas masónicas. Se destaca el panteón de la Logia “Liberi Pensatori” (Figura 23), el cual presenta tres Columnas en su entrada, un Delta en el frontón y la Cadena de Unión en su parte superior. En su interior se halla una escalera caracol y en el segundo subsuelo hay dos Columnas, un Pavimento de Mosaicos y una lápida en el suelo con la Calavera y las Tibias.




Figura 23- Panteón Logia “Liberi Pensatori”,
Cementerio de la Chacarita, Capital Federal

Cementerio de la RecoletaInaugurado en 1822, posee suntuosas bóvedas con obras de escultores y arquitectos de fama internacional, además de alojar a grandes y destacadas figuras de la política argentina.
Encontramos, hasta el momento, 7 monumentos con simbolismo estrictamente masónico, principalmente Deltas. Se destaca el monumento de Domingo Faustino Sarmiento, Presidente de la República y Gran Maestre de la Masonería Argentina, el cual presenta un Pavimento de Mosaicos, la Cadena de Unión y una placa recordatoria de la Masonería Argentina con un Compás, una Escuadra y la Letra G. También se destaca el panteón de la Logia “Obediencia a la Ley” (Figura 24), el cual presenta en el frente un Compás, una Escuadra, una Letra G y los Tres Puntos característicos de la escritura masónica. En el frontón se observa un Delta y tres más pueden verse en el interior del panteón. Otro monumento destacado es el de Pedro Benoit, prominente masón e ingeniero que diseñó los planos de la ciudad de La Plata, llamada la “ciudad de las diagonales” ya que en su esquema urbano “surge la ideología masónica referida al simbolismo numérico y a las diagonales que configuran la escuadra el compás.”[19]



Figura 24- Panteón Logia “Obediencia a la Ley”,
Cementerio de la Recoleta, Capital Federal

CEMENTERIOS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
La Provincia de Buenos Aires tiene una superficie de 307.571 km2 y representa el 11 % del total de la Argentina. Cuenta además con más de 13 millones de habitantes, siendo el 40% de la población total del país.

Cementerio de Lobos
La ciudad de Lobos se ubica a 100 km de la Capital Federal, al nordeste de la provincia de Buenos Aires. En el cementerio hallamos una tumba masónica perteneciente a Antonio Ronco (Figura 25), fallecido en 1906, quien fue Venerable Maestro de la Logia “Unión de Lobos Nº 75”. En la lápida de la tumba puede observarse un Triángulo con la Letra G y el particular símbolo del Compás invertido.



Figura 25- Compás invertido,
Cementerio de Lobos, Provincia de Buenos Aires

Cementerio de Mar del Plata
La ciudad de Mar del Plata se encuentra a 400 km de la ciudad de Buenos Aires y su litoral marítimo cuenta con amplias y extensas playas, siendo el principal centro turístico de la costa argentina.
En la avenida principal del cementerio se encuentra la bóveda de la Familia Sampietro (Figura 26), la cual presenta en el frente dos Columnas en cuyos arquitrabes se observa un Compás y una Escuadra dentro de un Triángulo, sobre el cual hay una Letra G. El pórtico de la entrada tiene tres escalones y el basamento y los plintos de las Columnas simulan una piedra bruta. Sampietro integró la Logia “7 de Junio de 1891” de Mar del Plata, cuyos integrantes “informaron que Sampietro fue el venerable de la misma.”[20]



Figura 26- Bóveda Sampietro,
Cementerio de Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires


CEMENTERIOS DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA
La Provincia de Córdoba se encuentra situada en el centro del territorio argentino y es la segunda más poblada del país. En la ciudad de Córdoba, su capital, realizamos un relevamiento de dos de sus cementerios.

Cementerio de San JerónimoEn este cementerio encontramos una bóveda con un posible Delta masónico, el cual presenta una estética muy particular (Figura 27).



Figura 27- Cementerio de San Jerónimo, Córdoba

Cementerio de Disidentes
Se encontraron obeliscos y lápidas con símbolos masónicos, principalmente la Escuadra y el Compás, además de una estrella de seis puntas con la Letra G en su centro. Se destaca un obelisco que presenta un símbolo con la forma de la joya del Past Master (Figura 28).



Figura 28- Joya del Past Master, Cementerio de Disidentes, Córdoba


CEMENTERIOS DE LA CIUDAD DE ROSARIO, PROVINCIA DE SANTA FELa Provincia de Santa Fe se halla en el sector central del país, a 475 km de la Capital Federal. La ciudad de Rosario, una de las más importantes, se ubica en la zona sur de la provincia. Investigamos los cementerios de El Salvador, La Piedad y el de Disidentes, encontrando símbolos masónicos en dos de ellos.

Cementerio La PiedadPuede observarse la presencia de una bóveda con un Delta y un panteón masónico en estado de abandono en la avenida principal (Figura 29). Dicho panteón posee una forma rectangular con tres triángulos superpuestos en su centro, con un Pavimento de Mosaicos en su superficie. En su entrada puede observarse un frontón triangular con un Compás y una Escuadra, encontrándose los mismos símbolos en cada hoja de la puerta. Debido a su deteriorado estado, actualmente el panteón está siendo refaccionado por la Municipalidad de la ciudad.


Figura 29- Panteón masónico, Cementerio La Piedad, Rosario


Cementerio de DisidentesEncontramos 3 tumbas masónicas que presentaban el Compás y la Escuadra. En una de ellas, dichos símbolos se encontraban insertos dentro de un Triángulo (Figura 30).

Figura 30- Cementerio de Disidentes, Rosario


PALABRAS FINALES
En una de sus obras, Emilio Corbière afirmó que el tema masónico “aunque hay un océano bibliográfico que lo trata de explicar, es todavía un campo inexplorado y un incitante desafío para historiadores, cientistas políticos y sociales, filósofos, antropólogos y profesionales de diversas disciplinas[21]. Como pudimos observar, la presencia de la Masonería en los cementerios argentinos es muy variada en cuanto al tipo de símbolos, procedencia y al lugar en el que se encuentran. Debido a esto, hallarlos, relevarlos y explicarlos exhaustivamente se vuelve una tarea compleja que apenas se está iniciando. Son múltiples las vías de análisis para estudiar el simbolismo masónico de los cementerios y nosotros hemos abordado sólo una, la “Arqueología Masónica”, combinando el análisis científico con el propio conocimiento masónico, intentando con esto lograr una mayor precisión en el estudio de la Masonería.
Respecto al simbolismo masónico, su pluralidad de significados y los múltiples puntos de vista desde los cuales es posible abordarlo, vuelve una tarea extremadamente compleja el intentar comprenderlo, lo cual es necesario no sólo para los estudiosos de la Masonería sino, principalmente, para los propios masones. Es necesario recordar, respecto a esto, las palabras que expresa Dante en La Divina Comedia: “¡Oh vosotros, que gozáis de sano entendimiento; descubrid la doctrina que se oculta bajo el velo de tan extraños versos!”[22]. De la misma manera, podría afirmarse entonces que, en la Masonería, “los que tienen ojos para ver no encuentran dificultad alguna en penetrar el lenguaje simbólico e identificar las verdades que vela.[23]


M.·. M.·. DIEGO FIGUEROA


BIBLIOGRAFÍA

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· Guénon, René, La Gran Tríada, Barcelona, Paidós, 2004.
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· Symbolos, Revista Internacional de Arte, Cultura y Gnosis. N° 13-14: Masonería, Guatemala, Agartha, 1997.



[1] Rizzo, Antonia y Sempé, María Carlota, Importancia del cementerio como documento etnohistórico y antropológico, Universidad de Formosa, Actas del XXI Encuentro de Geohistoria Regional, 2002, pág. 3.
[2] Rizzo y Sempé, op. cit., pág. 6.
[3] Los Old Charges o “Antiguos Deberes” son los textos más antiguos relativos a la Masonería, que relatan “la tradición y los orígenes míticos del oficio de constructor y enuncia las reglas que deben presidir las relaciones entre obreros y “maestros” -empleadores-, esbozando los preceptos esenciales de moral que garantizan los deberes mutuos” (Corsetti, Jean-Paul, Historia del esoterismo y de las ciencias ocultas, Buenos Aires, Larousse, 1992, pág. 244). Los más antiguos de estos documentos son el MS Regius (c. 1390) y el MS Cooke (c. 1420).
[4] Ramsay, Andrew Michael, “Discurso de 1737”. Citado en Symbolos: Revista Internacional de Arte, Cultura y Gnosis. N° 13-14: Masonería, Guatemala, Agartha, 1997, pág. 356.
[5] Ferrer Benimelli, J.A., Los archivos secretos vaticanos y la Masonería, Caracas, Universidad Católica Andrés Bello, 1976, pág. 29.
[6] Guénon, René, Apreciaciones sobre la iniciación, Buenos Aires, C. S. Ediciones, 1993, pág. 396.
[7] De aquí provendría, según Guénon, la expresión masónica de “Logia de San Juan”.
[8] Ferrer Benimelli, J.A., op. cit., pág. 58.
[9] Gower, Peter, “Los linajes masónicos”, en La palabra de la Masonería, revista con el auspicio de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, Año 1, N° 2, Buenos Aires, 1983, pág. 22.
[10] Callaey, Eduardo R., El mito de la revolución masónica, Madrid, Nowtilus, 2007, pág. 70.
[11] Jeffers, H. Paul, La Masonería: historia de una sociedad secreta, Buenos Aires, Editorial El Ateneo, 2005, pág. 12.
[12] Callaey, Eduardo R., La Masonería y sus orígenes cristianos, Buenos Aires, Kier, 2006, pág. 2.
[13] Las expresiones “Régimen Escocés Rectificado” y “Rito Escocés Rectificado” tienen las mismas siglas (R.E.R.). Sin embargo, estas expresiones no tienen el mismo significado, aunque el uso cotidiano las confunda. La noción de “Régimen” tiene que ver con la organización estructural de este sistema masónico, mientras que la de “Rito” se refiere a la práctica ritual propiamente dicha, es decir, al método utilizado para conseguir un objetivo.
[14] Guénon, René, Estudios sobre la Francmasonería y el Compañerazgo, Tomo II, París, 1970, Anexos, cap. V.
[15] En los antiguos manuscritos masónicos, la Geometría, que ocupa el quinto lugar en la enumeración de las Siete Artes Liberales (Gramática, Lógica, Retórica, Aritmética, Geometría, Música y Astronomía), se identifica constantemente con la Masonería misma.
[16] Sin embargo, es posible encontrar algunas referencias a los “Misterios Mayores” en ciertos “Altos Grados” masónicos, más específicamente en el grado de Royal Arch (“Arco Real”), cuyo nombre completo es Holy Royal Arch (“Santo Arco Real”), teniendo así el doble aspecto real y sacerdotal.
[17] Guénon, Estudios sobre la Francmasonería y el Compañerazgo, Tomo II, Reseñas de artículos de revistas, “The Speculative Mason”, abril-mayo de 1950, “Old Charges y el nombre de Hiram”.
[18] Queremos expresar nuestro agradecimiento a Eduardo Kesting, administrador del Cementerio Británico, por autorizarnos a investigar el cementerio, además de proporcionarnos información adicional sobre las tumbas masónicas que hallamos.
[19] Sempé, María Carlota y Rizzo, Antonia, “El caso paradigmático de La Plata. La Plata, ciudad simbólica”, en Presencia masónica en el patrimonio cultural argentino, Buenos Aires, Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, 2003, pág. 114.
[20] Sempé y Rizzo, op. cit., pág. 132.

[21] Corbière, Emilio, La Masonería II. Tradición y revolución, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2001, pág. 38.
[22] Alighieri, Dante, La Divina Comedia, España, Edicomunicación, 2001, pág. 42.
[23] Lappas, Alcibíades, La Masonería argentina a través de sus hombres, Buenos Aires, Establecimiento Gráfico de R. Rego, 1958, pág. 16-17.

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